Aunque las tres principales presas de Nuevo León —El Cuchillo, La Boca y Cerro Prieto— se mantienen al 83% de su capacidad, enfrentan una disminución significativa en su almacenamiento. De acuerdo con datos de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), entre el 1 de enero y el 16 de junio de 2025 se ha perdido un total de 372 millones de metros cúbicos de agua, lo que representa una baja del 23%.
Pronóstico de lluvias complica panorama
El descenso en los niveles de agua coincide con un pronóstico de lluvias desfavorable para el verano. Se espera que las precipitaciones sean 16% menores al promedio histórico y hasta 50% menos que las registradas en el verano de 2024. Esto pone en alerta a las autoridades ante la posibilidad de que las reservas actuales no sean suficientes si las condiciones de sequía se extienden.
Causas de la merma
Uno de los factores clave en la reducción del agua almacenada fue el envío de líquido desde la presa El Cuchillo hacia Tamaulipas en dos periodos: del 7 al 19 de enero y del 25 de abril al 1 de mayo. Además, el consumo humano, agrícola e industrial ha continuado generando presión sobre los embalses.
Comparativa con el año pasado
A pesar de la baja reciente, los niveles actuales son notablemente superiores a los del mismo periodo de 2024. En junio del año pasado, las presas apenas acumulaban 385 millones de m³, equivalentes al 26% de su capacidad. Incluso la presa Cerro Prieto llegó a estar al 5%. Fue hasta la llegada de la tormenta tropical “Alberto” en junio de 2024 que se logró recuperar el almacenamiento.
Cuidado con el uso del agua
Autoridades estatales y federales han reiterado la necesidad de mantener un consumo responsable del agua. El riesgo de una temporada seca prolongada exige conciencia tanto en usuarios domésticos como en los sectores agrícola e industrial. Aunque los niveles actuales son mejores que los del año pasado, la estabilidad del suministro dependerá del comportamiento del clima y del uso eficiente del recurso en los próximos meses.